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“Quítese esa chamarra ahora mismo”, gritó el juez …

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El juez se inclinó hacia adelante.

—¿Puede sostener esa afirmación?

Mariana sacó una copia doblada de su bolsillo.

—Yo estaba en urgencias cuando ingresaron los heridos. Al cortar la chamarra de diseñador de Bruno Briseño, la navaja cayó del bolsillo interior. Fue registrada por el personal del hospital y entregada bajo cadena de custodia. Aquí está el comprobante.

El secretario llevó el documento al juez.

Octavio Briseño se puso de pie.

—¡Esto es una mentira!

—Siéntese —ordenó el juez.

—¡Mi hijo es la víctima!

Mariana lo miró por primera vez.

—Su hijo llegó vivo porque Mateo le salvó la vida después de neutralizarlo.

La sala volvió a quedarse muda.

—Explique eso —pidió el juez.

Mariana habló con precisión clínica.

—Bruno Briseño tenía fractura mandibular y sangrado masivo en vía aérea. Se estaba ahogando con su propia sangre. Antes de que llegaran los paramédicos, alguien hizo una vía aérea de emergencia usando el tubo plástico de un bolígrafo. La incisión fue limpia, correcta y rápida. Ese procedimiento le dio tiempo suficiente para llegar al hospital.

El defensor público miró a Mateo, sorprendido.

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