Abres los ojos. Sigue completamente oscuro. El despertador marca las 3:17 a. m. o las 4:00 a. m. Y simplemente no puedes volver a dormirte. Si esto te suena familiar, no te preocupes: no estás solo. Este despertar nocturno es intrigante, molesto, a veces preocupante, y durante mucho tiempo ha dado lugar a todo tipo de interpretaciones. Pero, ¿deberíamos realmente verlo como una “señal” en particular, o simplemente como el funcionamiento normal de nuestro cuerpo?
¿Qué está sucediendo realmente mientras duermes en este momento?

Nuestro sueño no es un río largo y tranquilo. Se compone de ciclos sucesivos de aproximadamente 90 minutos, que alternan entre sueño profundo y sueño ligero. Al comienzo de la noche, predomina el sueño profundo. A medida que nos acercamos a la mañana, las fases de sueño ligero se vuelven más frecuentes.
Entre las 3 y las 4 de la madrugada, muchas personas se encuentran en uno de esos periodos de sueño más frágil. Por ello, cualquier cosa puede ser suficiente para despertarlas: un ruido exterior, un cambio de temperatura, un movimiento en la cama o incluso un simple pensamiento que les cruce por la mente.