Pero a veces, esta relajación se produce demasiado rápido. El cerebro puede entonces interpretar esta relajación muscular como una sensación de caída. Por lo tanto, envía una señal a los músculos para que se contraigan bruscamente, provocando esa sacudida familiar que nos despierta de golpe.
Por eso, muchas personas sienten que se caen, tropiezan o pierden el equilibrio justo antes de quedarse dormidas. Este fenómeno es uno de los trastornos del sueño más comunes y, por lo general, es inofensivo.
Un fenómeno muy común e inofensivo.
Si te sucede esto, no te preocupes: no estás solo. Muchos adultos han experimentado estos sobresaltos al menos una vez en su vida. Algunas personas los experimentan rara vez, otras con más frecuencia, especialmente durante períodos de fatiga o estrés.
En la mayoría de los casos, este fenómeno es normal y no significa nada en particular. El cuerpo simplemente está entrando en modo de reposo, y a veces la transición es un poco brusca.
Por otro lado, si estos sobresaltos impiden conciliar el sueño o se vuelven muy frecuentes, puede resultar útil mejorar los hábitos nocturnos.