Muchas personas tiran el aserrín sin imaginar que puede convertirse en un combustible sólido muy útil para cocinar o calentar agua. Con algunos materiales simples y un poco de paciencia, es posible fabricar pequeños bloques combustibles y una mini estufa portátil casera capaz de generar una llama intensa y duradera.
Cómo comienza el proceso
Todo empieza con aserrín o viruta fina de madera. Primero se separan las partes más gruesas usando las manos y luego se pasa el material por un colador para obtener un polvo más fino y uniforme.
Ese aserrín refinado se coloca en una olla con agua hirviendo. A medida que se cocina, la mezcla comienza a espumar bastante. Luego se agrega bicarbonato de sodio, lo que ayuda a modificar la textura y facilita la integración de los materiales.
Después de varios minutos de cocción, la preparación toma una consistencia espesa y amarillenta, similar a una pasta.
Filtrado y preparación de la mezcla
La pasta caliente se coloca sobre una tela o gasa para separar el líquido sobrante. Al exprimirla, queda una masa húmeda y granulada.
Luego se añaden pequeños trozos de cera blanca, que funcionan como material combustible y ayudan a mantener la llama por más tiempo. La mezcla se cubre con papel aluminio para conservar el calor y favorecer el derretimiento uniforme de la cera.
Más adelante, la bandeja con la mezcla se rodea con viruta de madera y se rocía alcohol al 90 %. Después se prende fuego alrededor del recipiente para generar calor intenso y terminar de compactar la preparación.
Fabricación del molde
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