—Ay, perdón. Como soy tan sencilla, no sé distinguir lo fino de lo corriente.
Fabián apareció corriendo.
Vi el enojo en su rostro, pero también vi cómo recordaba su plan.
Necesitaba mantenerme contento.
—Fue un accidente, mamá —murmuró, apretando los dientes.
Aquella noche, cuando se encerró en la recámara a consolarla por teléfono, yo coloqué sobre la mesa unos documentos preparados por Beatriz.
—Amor, necesito tu firma.
—¿Qué es eso?
—Papeles del seguro. Dicen que, para bajar la prima mensual del departamento, debe quedar aclarado que yo soy la única propietaria. Nos ahorraríamos bastante dinero.
Los ojos de Fabián brillaron.
No leyó las páginas.
No preguntó.
Solo firmar.
Con aquella firma, renunció de manera expresa a cualquier derecho presente o futuro sobre el departamento.
La trampa se cerró con el clic de su pluma.
Durante las dos semanas siguientes actué como la esposa torpe que ellos esperaban. Le serví café salado. Encogí sus camisas favoritas. Cancelé por accidente una reserva importante. Dejé que Begoña se burlara de mi cocina, de mis modales, de mi ropa.
Mientras tanto, el investigador privado de mi padre descubrió algo todavía peor.
Fabián no solo había intentado estafarme a mí.
También robaba dinero de Titán Construcciones, la compañía en la que trabajaba como ejecutivo de ventas. Había inventado proveedores, inflado facturas y desviado millones de pesos hacia cuentas relacionadas con su madre.
—Con esto puede ir a prisión —me dijo Beatriz una tarde.
—Entonces necesito que se hunda delante de todos.
Organice una cena familiar en el departamento.
Invité a Begoña, a Nerea, a dos tías chismosas y a varios primos que siempre me miraban como si Fabián hubiera cometido una desgracia al casarse conmigo.
Antes de llegar, Beatriz instaló pequeñas cámaras en el comedor y la sala.
Nerea fue la última en aparecer.
Llevaba un vestido holgado, color crema, y una sonrisa falsa que no alcanzaba sus ojos. Cada minutos pocos se tocaba el vientre, creyendo que nadie lo notaba.
—Te ves radiante —le dije.
Su mano se apartó de inmediato de la barriga.
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