—Entonces todavía me necesita.
Helena soltó una pequeña risa.
—Creo que sí.
—
Tres años después, un periodista visitó la casa de Helena para una entrevista.
Había oído rumores de que la millonaria había cambiado completamente su vida.
—Señora Vasconcelos —preguntó el periodista—, ¿qué provocó ese cambio?
Helena miró hacia el jardín.
João, ahora con uniforme escolar, corría detrás de un perro.
El niño se detuvo al verla y levantó la mano.
—¡Helena! ¡Mira lo rápido que corre!
Ella sonrió.
Luego volvió a mirar al periodista.
—Una noche fría.
—¿Qué pasó esa noche?
Helena respondió suavemente:
Continúa leyendo con «SIGUIENTE »»»