¿Cómo es posible que algunas mujeres envejezcan con una vitalidad casi desconcertante? Seguro que conoces a alguna: mujeres que, incluso a sus noventa y tantos años, siguen cultivando su jardín, cocinando, riendo y disfrutando de cada día con una facilidad asombrosa. Su secreto no es la magia, pero sí requiere cierta disciplina. Entre los pequeños hábitos que marcan la diferencia, destacan cinco rituales matutinos: sorprendentemente sencillos y de aplicación inmediata.
Hidratación matutina: un despertar suave

A menudo comenzamos el día ligeramente deshidratados, lo que puede provocar pesadez, rigidez o falta de claridad al despertar. Esto es precisamente lo que nuestra nonagenaria quería evitar, así que empieza cada mañana con un vaso grande de agua tibia. Nada complicado: un simple acto de autocuidado. Algunas personas le añaden un poco de limón para darle un toque refrescante, pero la clave es la constancia. Pronto, el cuerpo se vuelve más flexible, la mente se aclara y la energía regresa poco a poco .
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