En las cocinas francesas, algunas hierbas pasan casi desapercibidas hasta que descubrimos que marcan la diferencia. La salvia es una de ellas: una fragancia que transforma un plato sencillo en una receta aromática, una textura aterciopelada que evoca el Mediterráneo y, sobre todo, la sensación de que calma tanto como encanta. Pero, ¿por qué esta planta ancestral ha perdurado a lo largo de los siglos con tanto éxito? ¿Y cómo integrarla en tu día a día sin tomarla demasiado en serio? Aquí tienes todo lo que necesitas saber… sin caer en promesas milagrosas.
La salvia en la cocina: un sabor que lo cambia todo.

Seguramente ya has disfrutado de unos ñoquis dorados con mantequilla y salvia, o de un pollo asado delicadamente aromatizado con sus hojas. La variedad más utilizada en la cocina, la salvia común (Salvia officinalis), aporta un aroma cálido y ligeramente amaderado que realza al instante incluso los platos más sencillos.
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