ANUNCIO

5 momentos en los que no deberías ducharte

ANUNCIO
ANUNCIO

2. Inmediatamente después de hacer ejercicio intenso
La lógica nos dice que tras una buena sesión de entrenamiento lo que necesitamos es una ducha para eliminar el sudor. Y sí, es cierto que la higiene después de ejercitarnos es fundamental, pero el error está en hacerlo demasiado rápido. Cuando terminamos de hacer deporte, el cuerpo aún está en un proceso de regulación de la temperatura. Si te metes de golpe bajo el agua, especialmente fría, puedes alterar ese proceso natural y forzar al organismo a reaccionar bruscamente.

Por otro lado, el agua caliente justo después de entrenar puede aumentar la inflamación muscular en lugar de ayudar a relajar. Lo recomendable es esperar entre 20 y 30 minutos, permitir que el pulso y la temperatura corporal vuelvan a un estado más normal, hidratarse y luego sí disfrutar de la ducha. Incluso, si te ejercitas mucho, las duchas con agua templada tienden a ser mejores para la recuperación.

3. Cuando tienes la piel irritada o con heridas abiertas
Todos hemos tenido alguna rozadura, cortada o incluso una quemadura leve. La tentación de ducharse sigue ahí, pero en estos casos no siempre es lo ideal. El agua caliente y los jabones comunes pueden empeorar la irritación, secar aún más la piel o causar dolor innecesario. Y si la herida es más grande, corres incluso el riesgo de exponerla a bacterias que podrían entrar en contacto con el agua o el ambiente húmedo.

Lo mejor es optar por duchas rápidas con agua tibia, evitando frotar la zona afectada y usando jabones muy suaves o neutros. En casos de piel extremadamente irritada (como una dermatitis activa o una reacción alérgica), incluso conviene consultar antes con un dermatólogo para ver qué tipo de higiene es más adecuada.

4. Justo antes de dormir, si usas agua muy caliente

Continúa leyendo con «SIGUIENTE »»»

ANUNCIO
ANUNCIO