visitaba el centro cada semana compartiendo café y conversaciones silenciosas con otros padres que luchaban por reconectar con sus hijos no le enseñes con palabras le dijo una vez a un joven padre enséñale con la forma en que lo miras el amor es una lección silenciosa gustavo encontró la paz en una pequeña casa cerca del río cultivaba chiles y le escribía cartas a Susana cada fin de semana aunque vivieran juntos hoy hizo sol escribía recordé cuando tenías 5 años y jugabas con piedras en el porche aún conservo tu
bufanda de aquel invierno un día Abel Domínguez ahora asesor de una ONG internacional visitó el centro vio una nota pegada en la puerta escrita por un niño si alguien te deja atrás busca a quien te esté esperando limpió sus lentes conmovido por esa simple y profunda verdad al atardecer en el porche de su casa Susana le entregó a Gustavo un álbum de fotos hecho a mano en la portada una foto de ambos el primer día que llegaron al centro un nuevo comienzo “papá tú me salvaste de un basurero” dijo ella “ahora quiero ayudarte a sembrar de
nuevo tu jardín.
” Gustavo sonrió una sonrisa genuina que iluminó su rostro curtido por el tiempo y el dolor tomó el álbum entre sus manos y miró a su hija que ya no era una niña asustada sino una joven fuerte y llena de luz su respuesta fue el final perfecto para su larga batalla mi jardín respondió él suavemente su voz llena de un amor inmenso mi jardín ya está floreciendo en tu corazón Susana la brisa de la tarde se llevó unas hojas secas del tejado mientras padre e hija se abrazaban un símbolo viviente de que
ninguna oscuridad dura para siempre cuando la luz del amor brilla con fuerza si esta historia te ha gustado te agradeceríamos mucho que la calificaras del.