ANUNCIO

Un padre volvió del ejército y encontró a su hija en un basurero, lo que hizo después dejó a todos en silencio.

Antes de comenzar la historia, comenta desde qué lugar nos estás viendo.

 

Espero que disfrutes esta historia.

No olvides de suscribirte.

El sol de la tarde se desvanecía, tiñendo el cielo con tonos anaranjados y púrpuras sobre el pequeño pueblo. Una capa fina de polvo flotaba en el aire como una neblina dorada que cubría la calle empedrada. Las hojas secas de los arces danzaban con la brisa otoñal, creando una alfombra crujiente sobre la acera.

Gustavo Romero caminaba con una lentitud que no correspondía a la de un soldado, sino a la de un hombre que teme lo que encontrará. Cada paso de sus botas militares resonaba contra el concreto del porche de la casa número 42. Su espalda, ligeramente encorbada, parecía soportar un peso mucho mayor que el de su mochila. Su mano curtida, marcada por años de servicio, apenas sujetaba la correa de su equipaje.

Có thể là hình ảnh về 2 người và trẻ em

Observó el portón de hierro, la fachada familiar y el móvil de viento que giraba suavemente bajo el alero. Todo parecía intacto, congelado en el tiempo, pero una sensación de vacío le oprimía el pecho como un eco desprovisto de sonido. El hogar que recordaba con tanto anhelo durante tres largos años de ausencia se sentía ahora como un cascarón extraño.

La calidez familiar, las risas de su hija… todo parecía haber sido arrancado de raíz. El calor que alguna vez habitó esas paredes se había disipado, dejando solo una quietud antinatural y perturbadora.

La puerta principal estaba ligeramente entornada, una invitación silenciosa y anómala. Gustavo empujó con suavidad y el chirrido de las bisagras fue el único sonido que rompió la calma.

El interior estaba impecable, con un ligero y penetrante aroma a desinfectante que impregnaba cada rincón de la sala de estar. El sofá de color café seguía en su lugar de siempre y el mueble de la televisión no tenía ni una sola mota de polvo. Incluso el florero de plástico con sus flores artificiales de un amarillo chillón parecía desafiar el paso del tiempo.

Có thể là hình ảnh về 2 người, trẻ em và văn bản cho biết 'HA'

Era una limpieza tan perfecta que resultaba sospechosa, carente de vida. Sin embargo, lo que Gustavo buscaba con desesperación no estaba allí. No había rastro de los zapatos deportivos de niña junto a la entrada, ni una chaqueta rosa colgada con prisa sobre el respaldo de una silla. Los indicios de la alegre presencia de su hija habían sido borrados por completo.

Continúa leyendo con «SIGUIENTE »»»

ANUNCIO
ANUNCIO