El primer sonido no fue el del mazo.
Fue un golpe seco, plano, inconfundible que resonó en la madera pulida y el mármol como si la habitación misma hubiera sido golpeada.
El cuerpo de Enkiru Okafor se balanceó como si le hubieran arrancado el aire. Una mano voló a su mejilla, la otra se curvó instintivamente sobre su vientre, un reflejo protector que provenía de algo más profundo que el pensamiento. Estaba embarazada de siete meses. Le había prometido a su hijo, en silencio, mil veces: «Te protegeré».
Las exclamaciones resonaron en la galería de la sala. Se alzaron los teléfonos. Los obturadores de las cámaras chasquearon como insectos. Frente a ella, Chibuzo Okafor —traje impecable, reloj caro, el tipo de hombre que cruzaba las puertas como si estuvieran hechas para él— se alisó la solapa como si solo se hubiera ajustado la corbata.
Entonces Lorato Dlamini dio un paso adelante.
Sus tacones golpeaban el suelo con un ritmo seguro y pausado, como si el lugar fuera suyo. Vestía un color crema de diseñador, el cabello recogido a la perfección, sus labios curvados en una sonrisa que no llegaba a sus ojos. Y antes de que nadie se moviera, antes de que la mano de ningún oficial de la corte pudiera alcanzarla, Lorato volvió a golpear el rostro de Enkiru con la palma de la mano.
Más difícil.
La segunda bofetada fue como un mensaje: Podemos hacerte esto. Aquí. Delante de todos.
El mazo del juez se quedó congelado en el aire.
Por un instante, la sala quedó suspendida en un silencio tan denso que parecía oprimir los pulmones. Entonces, el mazo cayó con una fuerza que hizo crujir la madera.
“¡ORDEN!” rugió el juez, y su voz atravesó el aire como un rayo.
Se quedó de pie, alto y rígido, detrás del estrado. Su túnica se movió con el movimiento, pero el hombre bajo ella parecía contenerse con fuerza de voluntad. Sus ojos se clavaron en Enkiru, primero con asombro, luego con algo más oscuro, más antiguo, más crudo. Un dolor destelló allí, de ese tipo que no corresponde a un tribunal.
Porque el juez no era sólo el juez.
Él era su hermano.