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SEÑOR, SU HIJA ESTÁ VIVA… DÉME UNA PRENDA DE ELLA …

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Jimena, Jimena, ¿dónde estás? corrió por la sala mirando todos los cuartos. La lo siguió con luna que ladraba cada vez más fuerte. “Salga de mi casa, voy a llamar a la policía”, gritaba la mujer. Javier abrió la puerta de uno de los cuartos y su vida cambió para siempre. Allí estaba ella, Jimena, su niña, viva, estaba sentada en la cama jugando con una muñeca que él no reconocía. Cuando lo vio, sus ojos se abrieron desmesuradamente. “Papá”, dijo como si no creyera lo que veía.

“Mi hija Javier cayó de rodillas y la abrazó con fuerza, llorando como nunca había llorado en la vida. “Mi hija, estás viva. Estás viva.” Jimena lo abrazó de vuelta, pero Javier notó que parecía confundida, asustada. “Papá, ¿por qué no viniste a buscarme antes? La tía Estela dijo que ya no me querías. Javier sintió una furia homicida subir por su pecho, pero se forzó a mantener la calma por Jimena. Eso no es verdad, mi amor. Papá te buscó todos los días.

Todos los días. Pero mamá dijo, “¿Qué dijo mamá? Dijo que estabas ocupado y que yo tenía que quedarme aquí con la tía Estela un tiempo.” Javier miró a la que observaba todo con los ojos llorosos. Luego miró a la mujer que estaba recargada en la pared, visiblemente aterrada. ¿Dónde está mi exesposa? Yo no sé. Ella trajo a la niña aquí y dijo que era temporal. Eso fue hace casi dos años. Temporal. Javier se levantó aún cargando a Jimena en brazos.

¿Y usted creyó normal que una madre dejara a su hija con una extraña por dos años? Ella pagaba bien y dijo que tenía problemas contigo, que eras violento. Violento. Javier casi gritó. Yo nunca le puse un dedo encima a mi hija ni a mi exesposa. Jimena comenzó a llorar asustada por las voces altas. Está todo bien, mi amor. Javier la consoló. Papá no está enojado contigo. Papá está muy feliz de haberte encontrado. Señor, se acercó la creo que es mejor que salgamos de aquí y llevemos a Jimena a casa.

Después resolvemos lo demás. Javier asintió. La prioridad era sacar a su hija de allí y llevarla a un lugar seguro. Jimena, ¿quieres ir a casa con papá? ¿Puedo llevarme a Bombón?, preguntó ella, mostrando una muñeca diferente a la que él recordaba. Claro, mi amor, puedes llevarte todo lo que quieras. Mientras Jimena juntaba sus cosas, Javier se volvió hacia la mujer. ¿Cómo se llama usted? Estela. Estela García. Estela. Voy a descubrir toda la verdad sobre esto. Usted me va a contar todo lo que sabe, pero ahora solo quiero llevar a mi hija a casa.

Por favor, no me denuncie. Yo solo estaba ayudando. Su exesposa dijo que era solo por un tiempo. ¿Dónde puedo encontrarla? No sé. Cambió su número de teléfono hace meses. Solo aparecía aquí de vez en cuando para ver a la niña. Javier tomó a Jimena en brazos nuevamente y se dirigió a la puerta. Laa lo acompañó con luna. “Gracias”, le dijo Javier a La cuando salieron de la casa. Si no fuera por usted, nunca habría encontrado a mi hija.

Le dije que lo iba a ayudar, señor. ¿Cómo puedo corresponderle esto? No necesita corresponderme nada, solo cuídele bien. Javier miró al chico de 12 años que había cambiado su vida para siempre. Un niño que, a pesar de su corta edad y las dificultades, dedicaba su tiempo a ayudar a otros. La tienes dónde quedarte. Sí, señor. Vivo con mi abuela y ella está bien de salud, más o menos, pero no puede trabajar mucho. Javier tuvo una idea. ¿Qué tal si tú y tu abuela vienen a vivir conmigo y con Jimena?

Mi casa es grande, tiene espacio suficiente y Jimena va a necesitar amigos después de todo lo que pasó. La esbozó una enorme sonrisa. En serio, señor, muy en serio. Ustedes son familia ahora. En el camino de regreso a casa, Jimena se durmió en el asiento trasero del auto. Javier manejaba en silencio, aún procesando todo lo que había sucedido. Su hija estaba viva. Después de dos años de luto, ella estaba viva y a salvo. Pero ahora necesitaba entender qué había pasado realmente.

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