Rodrigo no pudo hablar.
Las lágrimas cayeron sin que intentara detenerlas.
Miró a Claudia.
—Tú… la salvaste.
Claudia negó con la cabeza.
—No, señor.
Se inclinó hacia Camila, que dormía tranquila.
—Ella decidió luchar.
Rodrigo guardó silencio durante varios segundos.
Luego dijo algo que sorprendió incluso al propio doctor Asiún.
—Cuando regresemos a la ciudad… quiero que dirijas la fundación médica que voy a crear.
Claudia lo miró confundida.
—¿Una fundación?
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