Esta es una preparación clásica, rápida y refrescante. Aunque parece simple, hay un par de detalles que pueden hacer que la experiencia sea mucho mejor.
Ingredientes
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1 taza de agua (aproximadamente 250 ml).
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½ limón fresco (amarillo para un sabor más suave, verde para uno más intenso).
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Opcional: Una rodaja de jengibre fresco o una pizca de canela.
Preparación
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Templar el agua: Calienta el agua hasta que esté tibia al tacto, pero no hirviendo. La temperatura ideal es aquella que te permita beberla de inmediato sin quemarte (alrededor de 40°C – 45°C).
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Exprimir: Corta el limón y exprímelo directamente en la taza.
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Mezclar: Revuelve brevemente para que el jugo se integre bien.
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Servir: Consúmelo preferiblemente al momento para aprovechar la frescura del cítrico.
Consejos de “Pro”
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