Los huevos, largamente criticados, han sido reivindicados por investigaciones recientes. En la mayoría de las personas sanas, su consumo moderado no tiene un impacto negativo en la salud cardiovascular.
Los huevos duros tienen la ventaja de consumirse sin grasas añadidas y aportan nutrientes interesantes, siempre que se incluyan en una comida equilibrada, acompañada de verduras o cereales integrales.
Ojos mejor protegidos
Menos conocido, pero no por ello menos real, es el efecto de los huevos: contienen antioxidantes presentes de forma natural en la yema, que ayudan a proteger la vista. Contribuyen a filtrar ciertos tipos de contaminación lumínica y favorecen la salud ocular a largo plazo.
¿El ingenioso detalle? Las grasas presentes de forma natural en el huevo favorecen la absorción de estos nutrientes.