Desde pequeñas, a las niñas se les dice que deben “sentarse correctamente “. Pero, ¿qué significa “correctamente” ? A menudo, significa con discreción, elegancia y moderación. Por el contrario, a los niños rara vez se les corrige por una postura más relajada o expansiva. Como resultado, las mujeres aprenden a ser más discretas , incluso con su propio cuerpo.
Con el tiempo, estos códigos se convierten en reflejos. Cruzar las piernas deja de ser una elección consciente para convertirse en una respuesta automática a normas internalizadas. Un detalle que dice mucho sobre los roles que aún asignamos, a veces inconscientemente, a mujeres y hombres.
Cruzar las piernas en el trabajo: ¿una ventaja o una trampa?
En el ámbito profesional, la postura se analiza con lupa, a menudo de forma inconsciente. Una mujer que cruza las piernas puede parecer serena, elegante y atenta. Pero cuidado con el doble filo: demasiada contención puede interpretarse como falta de confianza. Para encontrar el equilibrio perfecto, un número creciente de asesores de imagen enseña a las mujeres a adoptar posturas que combinen elegancia y autoridad. Porque sí, incluso sentada, se puede irradiar presencia.