
Desde el punto de vista de la salud, permanecer en la misma posición durante mucho tiempo —con las piernas cruzadas o no— nunca es lo ideal. Puede generarse tensión y la circulación sanguínea puede verse afectada. Pero no hay de qué preocuparse: simplemente cambia de postura con regularidad y escucha a tu cuerpo.
Lo que importa hoy es la libertad. La libertad de elegir cómo sentarse, sin presiones. Ya sea por costumbre, por comodidad o por gusto, cruzar las piernas ya no tiene por qué ser un símbolo de conformidad. Es un gesto personal e íntimo, y a veces incluso… simplemente una cuestión de sentimiento .
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