Una de las grandes ventajas de los dátiles reside en su alto contenido de azúcares naturales. A diferencia de los productos azucarados procesados, su dulzura se complementa con fibra, lo que contribuye a una mayor sensación de saciedad. Por ello, unos pocos dátiles suelen ser suficientes para calmar un ligero antojo o evitar picar entre horas.
Por eso se consumen con frecuencia como tentempié, especialmente a media tarde o antes de realizar actividad física moderada.