1) Ironía que duele demasiado
Chistes que te deprimen, siempre sobre los mismos temas (tu estilo, tu relación, tu trabajo), seguidos del clásico: "¡Ay, no puedes decir nada más!". Si siempre terminas la conversación con un dejo de vergüenza, no es humor, es una pulla apenas disimulada.
2) Repetidos “descuidos menores”
Información que se "olvida" para transmitir, consejos deliberadamente vagos que te hacen perder el tiempo, un detalle importante que "ojos que no ven, corazón que no siente". Una vez, ocurre. Cuando ocurre repetidamente, significa algo.
3) La competencia silenciosa
Anuncias buenas noticias y, en lugar de un "felicitaciones", recibes un "yo también" o "no es tan complicado". La persona lo prioriza todo, minimiza, compara... como si tu éxito la irritara de alguna manera.
4) Bondad superficial
Parece encantadora en apariencia, pero nunca está ahí cuando realmente la necesitas. Y cuando las cosas van bien, su entusiasmo suena falso: una sonrisa educada, felicitaciones tibias, un cambio rápido de tema. La sinceridad no se nota por ningún lado.
5) Control bajo la apariencia de asesoramiento
"Lo digo por tu bien" se convierte en un pretexto para criticar tus decisiones, sembrar dudas y hacerte dependiente de su opinión. La verdadera ayuda te hace más libre; el control, en cambio, te aprisiona.
6) Los comentarios a tus espaldas
Te enteras (a menudo por casualidad) de que ella "da su opinión" sobre ti a todo el mundo. Los chismes prosperan en la sombra: la gente insinúa, distorsiona y "se preocupa" mucho... pero siempre delante de los demás.
7) Frialdad al irradiar
Tus éxitos, tus proyectos, tus pequeñas victorias: en lugar de apoyarte, esta persona se distancia, se vuelve fría o ausente. Una red de apoyo sana nunca te hace pagar por tu alegría.