ANUNCIO

“NO HAY MEXICANA QUE ME GANE……”

ANUNCIO
ANUNCIO

Ganó porque llevaba años corriendo contra algo más grande que una rival: la falta de recursos, la invisibilidad, el “no se puede”.

En la curva no aceleró por ego.

Aceleró por historia.

Por cada vez que alguien le dijo que era imposible.

Por cada entrenamiento sin público.

Por cada mañana oscura.

La campeona japonesa perdió una carrera.

La mexicana ganó algo más.

Ganó respeto.

Ganó voz.

Y nos recordó algo que a veces olvidamos:

La confianza es poderosa.

Pero la humildad que trabaja en silencio… es imparable.

Esa tarde, mi hermano me miró y dijo:

—Creo que nunca vuelvo a subestimar a nadie.

Yo tampoco.

Porque medio segundo puede cambiar un marcador.

Pero la determinación cambia destinos.

Y aquella joven de tenis gastados no solo dejó atrás a una campeona.

Dejó atrás la idea de que alguien puede decidir quién merece ganar.

Continúa leyendo con «SIGUIENTE »»»

ANUNCIO
ANUNCIO