
Inventada en el siglo XIX, la picadora de carne revolucionó la forma de preparar las comidas. Se acabó el tedioso picado con cuchillo: con solo girar la manivela unas cuantas veces, se podía obtener un relleno listo para cocinar. Pero no solo servía para la carne: algunas personas también molían verduras, hierbas, frutos secos o incluso pescado.
La picadora de carne, a menudo fijada a una mesa con un tornillo de sujeción, era un elemento común en la cocina cotidiana. No era raro ver a niños girando la manivela mientras su madre o abuela sazonaban el plato. Un auténtico momento de tradición, que evocaba la cocina casera.