ANUNCIO

Mi hermana dijo que estaba embarazada de mi esposo…

ANUNCIO
ANUNCIO

Camila llevaba un vestido suelto y una mano sobre el vientre todavía plano. Ricardo evitaba mirarme. Mi madre tenía los ojos hinchados, no de culpa, sino de preocupación por el escándalo.

—Queremos proponerte una solución —dijo mi padre.

—Solución para qué? —pregunté—. ¿Para que mi hermana embarazada de mi esposo no se vea tan mal en las fotos?

Camila apretó la mandíbula.

—No tienes que ser cruel.

La mirada.

—No, Camila. Cruel fue lo tuyo. Lo mío apenas empieza.

Mi padre sacó una carpeta de piel negra.

—Ricardo está dispuesto a renunciar a sus derechos sobre Sofía.

Sentí un golpe en el pecho. No por sorpresa, sino por confirmación. Ricardo era capaz de vender hasta su paternidad con tal de salir limpio.

—¿A cambio de qué?

Continúa leyendo con «SIGUIENTE »»»

ANUNCIO
ANUNCIO