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La pequeña especia en tu cocina que discretamente supera a la mayoría de los remedios naturales.

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  • Infusión reconfortante

Calienta una taza de agua a fuego lento, añade de 4 a 5 clavos de olor ligeramente machacados, deja reposar de 8 a 10 minutos, cuela y, si lo deseas, añade un poco de miel. Ideal para después de las comidas o antes de acostarse.

  • Vapor perfumado para una respiración más libre

En un recipiente con agua muy caliente, añade unos diez clavos de olor y, si lo deseas, una pizca de sal. Coloca tu rostro sobre el recipiente, cúbrete la cabeza con una toalla y respira suavemente durante unos minutos.

  • Miel con sabor a clavo

En un frasco pequeño, coloca unos cuantos clavos de olor enteros y cúbrelos con miel líquida. Deja reposar durante al menos una semana. Una cucharada en una infusión de hierbas le aporta dulzor y notas especiadas.

Precauciones y uso del sentido común

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