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En 1979, abrió las puertas de su casa a nueve niñas pequeñas a las que otros habían descuidado; 46 años después, sus vidas cuentan una historia inesperada.

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nueve bebés abandonados, encontrados juntos unos días antes.

Las autoridades explican que lo más probable es que estos bebés sean acogidos por familias diferentes.

Las solicitudes existen, pero cada una se refiere a un solo niño, a veces a dos.

Por lo tanto, separarlos parece inevitable.

Richard permaneció inmóvil durante unos segundos.

Observó aquellas manitas que revoloteaban, aquellas miradas llenas de inocencia… y un pensamiento inesperado cruzó por su mente:

¿y si alguien decidiera mantenerlas juntas?

Esta idea parece casi irreal.

Sin embargo, ella nunca lo abandona.

Convertirse en padre… nueve veces a la vez

Cuando Richard anuncia que quiere dar la bienvenida a los nueve bebés, las reacciones son diversas.

Muchos creen que está subestimando la magnitud del desafío.

Y debemos reconocer que la realidad es intensa.

Las noches son cortas, los días ajetreados y cada euro cuenta.

Richard realiza numerosos trabajos pequeños, repara, construye y organiza la casa para recibir a los niños.

Poco a poco, la casa se va transformando.

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