
Es un método casi como una receta de abuela, pero para coches. El principio es sencillo: mezclar bicarbonato de sodio con limón para obtener una pasta ligeramente abrasiva.
El bicarbonato de sodio ayuda a eliminar impurezas y marcas superficiales, mientras que el limón ayuda a disolver la suciedad grasienta. Una vez aplicada suavemente al faro con un paño de microfibra o una esponja suave, la mezcla puede mejorar eficazmente su aspecto en tan solo unos minutos.
Y es precisamente este resultado inmediato lo que explica su éxito viral. Impresionantes fotos del antes y el después, un coste mínimo e ingredientes que ya se encuentran en la cocina: es difícil resistirse a la tentación.
Pero cuidado, esta mejora suele ser superficial y temporal.