¿Lo que le pasó?
Pregunté demasiado tarde.
Esa verdad siempre vivirá conmigo.
Pero Maya, con una fortaleza que honraré el resto de mi vida, respondió.
Y gracias a eso, aprendí algo que debería haber sabido desde el principio.
El amor no se demuestra con la fidelidad a la palabra.
Se demuestra por lo que se reconstruye con las piezas.
Despacio.
Honestamente.
Juntos.