La empleada no la miró, sino que giró ligeramente su monitor para verificar un sello digital oficial.
“Señora Miller, ¿es usted la fundadora y directora ejecutiva de Miller Tech Systems?”
La sala quedó sumida en un silencio sepulcral, como si el oxígeno hubiera desaparecido del edificio.
Tyler parpadeó sorprendido mientras la sonrisa burlona de Brielle desaparecía al instante.
“¿Una directora ejecutiva? Por favor, esta mujer apenas sabía qué tenedor usar para la ensalada cuando se mudó”, dijo Cordelia riendo.
A la funcionaria no le hizo ninguna gracia y mantuvo la vista fija en los registros financieros.
“Aquí dice que ella es la accionista principal y representante legal de la empresa.”
Tyler se inclinó sobre el escritorio para comprobarlo por sí mismo.
“Tiene que haber un error en el sistema.”
—No lo creo —respondió el empleado.
Mi teléfono vibró por última vez con la notificación oficial de la campana de apertura.
La empleada respiró hondo mientras miraba la valoración actualizada del mercado en su feed.
“La Sra. Miller, según los registros públicos que se publicaron hace cinco minutos…”
Hizo una pausa, mirándome con los ojos muy abiertos.
“…tu patrimonio neto personal acaba de alcanzar una cifra astronómica.”
Cordelia dio un paso al frente, con la voz ligeramente temblorosa.
“¿De cuánto dinero estamos hablando exactamente?”
Parte 3
El funcionario leyó la cifra en voz alta con una voz que temblaba de incredulidad.
“Con la actual apertura del mercado bursátil, su participación en Miller Tech está valorada en más de tres mil millones de dólares.”
Todo el vestíbulo quedó en silencio, e incluso el guardia de seguridad que estaba junto a la puerta se giró para mirarnos fijamente.