Tradicionalmente, las hojas de laurel se asocian con la purificación y la renovación. Su difusión puede reducir ciertos olores de la cocina y crear una sensación de aire más fresco.
Es importante no inhalar el humo directamente. El objetivo es que la fragancia se disperse suavemente por la habitación, manteniendo una ventilación ligera.
Si eres sensible al humo, puedes hervir a fuego lento unas cuantas hojas en una cacerola pequeña con agua: el vapor difundirá los aromas de forma natural, sin combustión.