- Empiezas con 6 huevos.
- Si rompes dos de ellos, seguirás teniéndolos, solo que rotos.
- Fríes esos mismos 2 huevos (¡claro, tienes que romperlos para cocinarlos!).
- Y finalmente, te los comes.
Entonces, ¿al final? Solo usaste dos huevos para todas estas acciones, y los otros cuatro siguen estando frescos y en buen estado.
La respuesta correcta (y la lógica que la respalda)

Entonces quedan 4 huevos .
¡Nada mágico, solo una lectura atenta!
El secreto de este enigma reside en la secuencia lógica: las acciones no implican necesariamente huevos diferentes. Todos queremos ir demasiado rápido, como si cada verbo se aplicara a un objeto nuevo. Esta es una ilusión creada por nuestra propia forma de leer y razonar.