Hay noches en que un rostro que creíamos perdido para siempre reaparece. Una sonrisa familiar, una voz olvidada… y de repente, todo parece tan real que despertamos con el corazón apesadumbrado, sin saber si fue un sueño o una visita. ¿Por qué a veces los seres queridos fallecidos regresan para atormentar nuestros sueños? ¿Es simplemente un engaño de la memoria o una señal del más allá?
Los sueños, un espejo del dolor y las emociones.
Según los psicólogos, soñar con un ser querido fallecido es una etapa natural del duelo. Nuestro subconsciente, siempre en busca de consuelo, a veces revive la imagen de quienes amamos para ayudarnos a comprender, aceptar o, finalmente, expresar lo que no pudimos decir. Estos sueños suelen aparecer en momentos de cambio: una mudanza, el nacimiento de un hijo, una ruptura; en resumen, cuando la vida nos obliga a pasar página. El recuerdo regresa entonces como una mano que se extiende desde el pasado para guiarnos hacia el futuro.
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