¿Sueñas con esa dulce y relajante fragancia y un pequeño ramo de lavanda morada en tu ventana? ¡Buenas noticias! Puedes cultivar lavanda en casa, sin balcón ni equipo especial. El secreto reside en dos palabras muy sencillas: paciencia y buen drenaje. Y sí, solo necesitas un vaso de agua para empezar. Te guiaremos paso a paso, con consejos para evitar que tu hogar se llene de flores de forma natural y un pequeño calendario.
Germinación de semillas (incluso en un vaso)

La lavanda necesita un “invierno” para despertar: esto es estratificación.
- En el refrigerador (de 3 a 4 semanas) : introduzca las semillas en una bolsa para congelar sellada con una toalla de papel ligeramente húmeda y colóquela en la parte inferior del refrigerador (no en el congelador).
- Prepara el recipiente : elige una taza o una maceta pequeña con 3 o 4 agujeros de drenaje. Coloca 1 cm de grava en el fondo y luego una mezcla que drene muy bien: 2/3 de sustrato especial para germinar semillas + 1/3 de arena fina.
- Siembra con poca densidad : extiende las semillas sobre la superficie, cúbrelas con solo 2-3 mm de sustrato y luego presiona suavemente.
- Humedecer sin empapar : pulverizar, cubrir con film transparente ligeramente perforado para crear un mini invernadero y colocar en un lugar luminoso pero alejado de la luz solar directa (18–22 °C).
- El ritmo adecuado : ventilar la película durante 10 minutos al día y mantener el sustrato ligeramente húmedo. La germinación tarda de 2 a 4 semanas. Cuando aparezcan las hojas verdaderas (más allá de los dos cotiledones), retirar la película.