Hay momentos en que cumplimos con todo: trabajo, obligaciones, familia, proyectos… pero en el fondo, sentimos un vacío. Ya no hay gestos tiernos, ni miradas cómplices que conmuevan el alma, ni cercanía genuina. Nos aferramos a lo que tenemos, nos conformamos, nos decimos que no es esencial. Sin embargo, tarde o temprano, el corazón nos hace la pregunta que hemos estado evitando: ¿cuánto tiempo podemos vivir sin verdadera intimidad?
Intimidad: mucho más que lo que sucede bajo las sábanas

La intimidad a menudo se confunde con el simple contacto físico. En realidad, la vida íntima también abarca:
- la complicidad de la mirada,
- la confianza que uno se atreve a depositar en otro,
- gestos cotidianos de ternura,
- La sensación de ser aceptado tal como eres.
Es esta sutil combinación la que nutre profundamente, mucho más que un simple momento para dos.
-
Sí, podemos vivir sin ello… pero no siempre prosperaremos.
Continúa leyendo con «SIGUIENTE »»»
ANUNCIO ANUNCIO