Poco a poco pasan más tiempo sentadas, y el cuerpo empieza a deteriorarse más rápido. No por la edad en sí, sino por la falta de movimiento.
Caminar diariamente, aunque sea despacio, produce cambios profundos en el organismo:
- Mejora la circulación.
- Ayuda al cerebro a mantenerse activo.
- Fortalece músculos y huesos.
- Reduce la inflamación.
- Mejora el estado de ánimo.
Diversos estudios demostraron que incluso caminar unos 30 minutos al día puede reducir considerablemente el riesgo de enfermedades y mejorar la calidad de vida.
Muchas personas mayores descubren que, después de unas semanas de caminatas diarias, vuelven a dormir mejor, tienen más memoria y sienten menos rigidez en las articulaciones.
El cuerpo responde cuando se lo usa.
2. Darle nuevos desafíos al cerebro
Uno de los mayores enemigos del envejecimiento mental es la rutina repetitiva.
Hacer siempre lo mismo, hablar de los mismos temas, mirar los mismos programas y evitar aprender cosas nuevas hace que el cerebro entre en “modo automático”. Con el tiempo, eso acelera el deterioro cognitivo.
El cerebro necesita desafíos.