Hay una creencia muy extendida sobre la vejez que la psicología moderna lleva tiempo cuestionando: que la felicidad de una persona mayor depende, fundamentalmente, de sus hijos, sus nietos y su familia. Y aunque el amor familiar es un regalo enorme, construir el bienestar únicamente sobre ese pilar es frágil y, a menudo, fuente de sufrimiento. Porque la familia tiene sus propios ritmos, sus propias cargas y sus propias vidas.
Lo que la gerontología y la psicología positiva han descubierto en las últimas décadas es que las personas mayores que envejecen con más salud, paz y felicidad no son las que tienen a más familia cerca, sino las que han desarrollado recursos propios. Estos son los cinco más importantes.
1. Un propósito que les pertenezca completamente
Las personas mayores con altos niveles de bienestar tienen una «vida significativa», es decir, dan sentido y propósito a su existencia mediante recursos como la espiritualidad, que, con los recursos sociales y psicológicos como la autoconfianza y el optimismo, ayudan a enfrentarse a las adversidades aceptando y dando significado a sus experiencias. Huevos Oro
El propósito no necesita ser grandioso. Puede ser un huerto, un taller de pintura, un grupo de lectura, el cuidado de animales o el voluntariado. Lo que importa es que pertenezca al propio mayor — no a la familia, no a los nietos, no a los demás — y que genere una razón concreta para levantarse con energía cada mañana.
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