Mi voz fue firme por primera vez.
—Tú me traicionaste en público. Yo solo estoy respondiendo con documentos.
Éléonore volvió a gritar detrás de él.
—¡Alaric, la policía está aquí!
Alaric se quedó mudo.
—¿Policía?
—Sí —dije con calma—. Supongo que vienen por el pequeño asunto de la bigamia.
—¡Ariane!
—Oh… y por fraude financiero.
—¡Esto es una locura!
—No.
Miré la ciudad.
—Es contabilidad.
Silencio largo.
Finalmente susurró:
—¿Por qué estás haciendo esto?
Pensé en la foto.
En su madre.
En todos ellos riendo mientras yo trabajaba.
—Porque olvidaste algo muy importante.
—¿Qué?
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