El proceso siempre es el mismo. Observas la imagen durante unos segundos, sin fijarte demasiado en los detalles. El animal que te llama la atención espontáneamente es el que debes recordar. Luego, lees la interpretación asociada, presentada como un «defecto» o una pequeña imperfección. ¿Lo importante? Hacerlo sin tomártelo demasiado en serio.