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Un padre volvió del ejército y encontró a su hija en un basurero, lo que hizo después dejó a todos en silencio.

” Estaban a punto de desenmascarar a una depredadora en serie mientras la red se cerraba sobre Renata a casi 900 km de distancia Susana comenzaba un camino diferente el Refugio Raíces no era un orfanato sino una casa de ladrillo rojo con un jardín de margaritas un lugar diseñado para sanar heridas invisibles allí conoció a Isabella una niña de 10 años que también había sufrido el abandono durante la cena Isabella le susurró que Renata había intentado adoptarla a ella también pero que fue rechazada por una extraña fiebre repentina
susana sintió un escalofrío ella no estaba sola no era la única esa noche en su habitación pintada de rosa claro Susana repasó todo lo que había vivido la revelación de Isabella fue una pieza clave que Domínguez usaría renata no era solo una mujer cruel era parte de algo mucho más grande y siniestro el zorro estaba a punto de caer en su propia madriguera la luz del mediodía se extendía perezosamente sobre la calle empedrada del antiguo barrio de los abogados el edificio de la notaría Montieli Asociado se erigía al final de la calle un lugar conocido en los bajos fondos por su flexibilidad a la hora de
facilitar trámites poco transparentes desde un automóvil antiguo de color oscuro estacionado al otro lado de la calle Santiago Mena observaba la escena con unos binoculares a su lado Abel Domínguez revisaba por última vez los documentos que usarían para la intervención todo estaba perfectamente sincronizado un par de tacones rojos y oscuros se detuvieron en el tercer peldaño de la entrada de la notaría renata Cordero bajó de un taxi cargando un bolso de piel negro y brillante su rostro medio cubierto por unos enormes lentes de sol mostraba una confianza absoluta
su atuendo era impecable un vestido ajustado que realzaba su figura y el cabello recogido con una precisión milimétrica cada uno de sus pasos irradiaba la seguridad de quien está a punto de culminar un plan largamente esperado a punto de cobrar el premio final dentro de la notaría el ambiente era pesado y olía a papel viejo y a secretos bien guardados el notario Eduardo Montiel un hombre de mediana edad con los lentes siempre al borde de la nariz revisaba unos documentos con aire aburrido estaba acostumbrado a este tipo de negocios
buenos días licenciado” dijo Renata colocando su bolso sobre una silla y sacando el grueso expediente como le comenté por teléfono esta es la carta poder de mi esposo deseo finalizar la transferencia de sus bienes lo antes posible ya que él se encuentra fuera del país el notario asintió sin levantar la vista extendiendo la mano para recibir los documentos el guion era siempre el mismo el marido convenientemente desaparecido la esposa conocedora del papeleo y un deseo apremiante de cerrar el trato con
rapidez no hizo preguntas renata sonrió levemente una curva en sus labios que no llegaba a sus ojos a su lado un joven y ambicioso corredor inmobiliario que la acompañaba revisaba también los papeles él era el encargado de vender la casa de Gustavo una vez que estuviera a nombre de ella “bueno ya casi terminamos con todo esto” dijo ella al corredor con una risa baja “en cuanto vendamos la casa me iré de este lugar podrido para siempre no pienso volver a poner un pie en este pueblo su desprecio por San Candelario era palpable

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