La propuesta cruel
Días después, Mauricio llevó a las niñas al parque del Retiro.
Al salir, la vio otra vez. Sentada en un callejón cercano.
Sintió algo extraño. Una necesidad de hablarle.
Se acercó.
Y movido por desesperación, orgullo y cinismo, dijo:
—Si curas a mis hijas, te adopto.
Fue una frase cruel. Casi burlona.
Beatriz lo miró con calma.
—Está bien.
Se acercó a Miriam y Macarena. Puso sus manitas sobre sus rodillas y cerró los ojos.
—Dios, tú sabes lo que ellas necesitan. Por favor, ayúdalas.
Silencio.
Un segundo.
Dos.
Entonces Miriam miró hacia abajo.
—Papá… siento algo.
Movió los dedos del pie.
Macarena soltó las muletas.
Dio un paso.
Luego otro.
Mauricio cayó de rodillas.
Las niñas caminaban.
Noelia salió del coche llorando, abrazándolas.
Mauricio miró a Beatriz temblando.
—¿Cómo hiciste eso?
Ella señaló al cielo.
—No fui yo.