En la gran mayoría de los casos, los hoyuelos lumbares son completamente benignos y no requieren examen médico. Están presentes desde el nacimiento o aparecen en la pubertad y permanecen estables durante toda la vida.
La única situación que podría requerir atención especial se refiere a los hoyuelos sacros, ubicados en el centro de la zona lumbar. Si son profundos o se acompañan de otros signos inusuales (pelo, enrojecimiento, secreción), se recomienda consultar a un médico, sobre todo en niños. Sin embargo, estos casos son poco frecuentes.