ANUNCIO

“SEÑORA, ESE ANILLO ES IGUAL AL DE MI MAMÁ”: LA NIÑA DE LA CALLE QUE DEJÓ SIN PALABRAS A UNA DAMA DE LA ALTA SOCIEDAD — Y DESTAPÓ UN SECRETO ENTERRADO POR 13 AÑOS

ANUNCIO
ANUNCIO

En todo Guadalajara era conocida Doña Regina Villaseñor. Propietaria de algunos de los centros comerciales más grandes del occidente del país, su nombre aparecía en revistas de negocios y eventos de alta sociedad. Pero, a pesar de su fortuna, había una tristeza permanente en sus ojos. Nadie sabía la razón… excepto su chofer de confianza.

Trece años atrás, su única hija desapareció durante un asalto en la autopista Guadalajara–Tepic. La camioneta fue encontrada abandonada, pero la bebé… jamás volvió a aparecer.

Una tarde, Doña Regina almorzaba en un elegante restaurante al aire libre en Andares. Mientras cortaba su filete, una niña se acercó a su mesa. Flaca, con ropa gastada y un pequeño ramo de rosas en la mano.

—Señora… ¿me compra una flor? Es para las medicinas de mi mamá —dijo con voz bajita.

El guardia estaba a punto de retirarla cuando Doña Regina lo detuvo con un gesto. Algo en la mirada de la niña le tocó el corazón.

Sacó un billete de quinientos pesos y se lo ofreció. Pero al extender la mano, notó que la pequeña no miraba el dinero… sino su anillo.

—¿Qué pasa, niña? ¿Tienes hambre? —preguntó con suavidad.

La niña negó con la cabeza y señaló la joya: un antiguo anillo de oro en forma de rosa con una piedra roja en el centro.

—Señora… está bien bonito. Es igualito al de mi mamá. Ella lo guarda debajo de su almohada —dijo con inocencia.

Doña Regina se quedó paralizada. El tenedor cayó sobre el plato con un leve tintineo.

—¿Q-qué dijiste? —preguntó, temblando.

—Sí, señora. Mi mamá dice que no lo use porque es muy importante. Pero es exactamente igual.

Imposible. Ese anillo fue hecho por encargo. Solo existían dos en el mundo: uno para ella, y otro que convirtió en dije el día que nació su hija, Arabella.

Doña Regina se levantó de golpe.

—Llévame con tu mamá. Ahora mismo.

Subieron a su lujosa camioneta y dejaron atrás las avenidas modernas de Zapopan. Minutos después, se adentraron en los callejones estrechos de una colonia marginada en las afueras de la ciudad.

Se detuvieron frente a una pequeña casa de lámina y madera.

—Aquí es, señora —dijo la niña—. ¡Mamá! ¡Tenemos visita!

Doña Regina entró. El piso era de tierra. En un rincón, una mujer muy delgada tosía recostada en un petate.

—¿Quién es, Lupita? —preguntó con voz débil.

Doña Regina fue directa.

—El anillo. Muéstremelo.

La mujer palideció al ver la elegancia de su visitante. Con manos temblorosas, sacó un pequeño pañuelo escondido bajo la almohada.

Dentro había un collar… con el anillo de oro en forma de rosa.

Doña Regina lo tomó entre sus manos y lo volteó. En la parte interior, grabadas en letras diminutas, estaban las palabras:

Continúa leyendo con «SIGUIENTE »»»

ANUNCIO
ANUNCIO