
La foto muestra a un niño pequeño aparentemente bien portado. Pero las apariencias engañan. En la escuela, era conocido por sus imitaciones de los maestros y sus chistes que hacían reír a toda la clase.
No era precisamente el estudiante más aplicado, pero ya poseía ese talento excepcional: hacer reír a los demás sin esfuerzo. Su desbordante imaginación y su sentido del humor ya formaban parte de su personalidad.
Incluso se dice que tenía algunos problemas de disciplina, porque le encantaba hacer payasadas y sorprender a todo el mundo con sus ideas descabelladas.
Un camino inesperado antes del éxito

En realidad, nada lo predestinaba a convertirse en una estrella de cine. Antes de encontrar su camino, tuvo varios trabajos: mensajero, contable, dibujante… pero ninguno de ellos lo hizo realmente feliz.
En definitiva, fue la música lo que cambió su vida. Era pianista de jazz y tocaba en bares y locales pequeños. Fue allí donde empezó a destacar por su energía, sus expresiones faciales y su carisma en el escenario.
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