- Una mujer con un cabello perfectamente peinado, un maquillaje meticuloso y un comportamiento muy estricto.
- Otro con un look más relajado, casi “casual”.
- Una mujer con mucho maquillaje y joyas llamativas.
- Y por último, una mujer con un estilo minimalista, sin maquillaje ni accesorios visibles.
A primera vista, tu cerebro clasifica, compara, evalúa. Le encanta hacerlo. Y, sobre todo... le encanta ir rápido. Demasiado rápido.
Por qué nuestra intuición se equivoca tan a menudo
Este tipo de desafío funciona porque explota nuestros prejuicios más comunes. Sin darnos cuenta, asociamos ciertos elementos visuales con la edad:
- El maquillaje se considera a menudo una herramienta para "parecer más joven", pero también puede acentuar los rasgos.
- Las canas se asocian casi automáticamente con la edad, aunque esto no siempre esté justificado.
- La ropa "seria" da una impresión de madurez que a veces puede resultar engañosa.
- Una postura segura puede hacer que alguien parezca mayor inconscientemente.
¿El resultado? Creemos analizar objetivamente, cuando en realidad solo proyectamos nuestros patrones de pensamiento. Nuestra intuición visual nos juega una mala pasada.