La segunda mariposa revela una gran sutileza emocional.
Percibes el ambiente, las palabras no dichas y los pequeños detalles que otros pasan por alto. Esta sensibilidad te convierte en un oyente atento, capaz de comunicarte con sinceridad y calidez.
A veces puedes sentir las cosas con mayor intensidad, pero eso es precisamente lo que enriquece y hace auténtica tu personalidad.