Muchos etólogos señalan que inclinar la cabeza también puede ser una respuesta emocional.
Los perros son animales altamente empáticos y sensibles al tono con el que les hablamos.
Si detectan que les estamos hablando de forma cariñosa o juguetona, pueden responder con este gesto como forma de vínculo o conexión emocional.
En ese sentido, podría decirse que inclinar la cabeza es una especie de “respuesta social” con la que el perro demuestra atención, interés y afecto.
Además, estudios recientes han demostrado que algunos perros inclinan más la cabeza que otros, especialmente los que tienen mayor capacidad para reconocer palabras o nombres de objetos.
En una investigación publicada en 2021, se observó que los perros que demostraban una memoria verbal más desarrollada solían inclinar la cabeza más seguido cuando escuchaban palabras conocidas. Esto sugiere que el gesto no solo tiene que ver con la percepción, sino también con el procesamiento mental de lo que escuchan.
Por último, no se puede descartar el aprendizaje por refuerzo.
Es muy común que los dueños reaccionen con sonrisas, caricias o premios cuando sus perros hacen este gesto encantador.
Por lo tanto, es posible que algunos perros hayan aprendido que inclinar la cabeza provoca una respuesta positiva en los humanos, y simplemente lo repiten porque funciona como forma de obtener atención o afecto.
En resumen, el gesto de inclinar la cabeza es mucho más que un acto simpático.
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