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Una rutina sencilla pero eficaz
- Lave la zona externa una vez al día con un producto adecuado (o simplemente con agua).
- Evite los perfumes, aerosoles o toallitas perfumadas que puedan causar irritación.
- Cámbiate la ropa interior todos los días, o incluso dos veces al día si es necesario.
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Durante la menstruación: mayor vigilancia
- Cambie las compresas o tampones cada 3 o 4 horas.
- Lávese las manos antes y después de cada cambio.
- Prueba las bragas menstruales: prácticas, suaves y, a menudo, más transpirables.
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Los reflejos correctos a adoptar
- Después de usar el inodoro, límpiese siempre de adelante hacia atrás para evitar la transferencia de bacterias.
- Cuando haga calor, opta por ropa holgada hecha de fibras naturales.
- Puedes dejarte el vello púbico si lo deseas, pero evita la depilación completa, ya que puede debilitar la piel.
Es una señal, no algo inevitable.
Un olor íntimo inusual no es motivo de alarma, sino una señal de tu cuerpo: “¡Hola, algo ha cambiado!”. Escúchalo con amabilidad, toma medidas sencillas y, si persisten las dudas, consulta con un profesional de la salud sin miedo ni vergüenza.
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