“¡Mi primer nieto!”
Jessica le dedicó una sonrisa burlona a Victoria.
“No es culpa mía que algunas esposas no sepan cómo retener a sus maridos.”
Victoria la estudió detenidamente.
El embarazo parecía artificial.
La seguridad parecía ensayada.
—De acuerdo —dijo Victoria—. Quédate aquí mientras mi abogado lo arregla todo.
Creían que habían ganado.
No tenían ni idea de que ella les acababa de tender una trampa.
Un investigador privado no tardó en descubrir la verdad.
Jessica no estaba embarazada.
El vientre era de silicona.
La ecografía era falsa.
Ella y Ryan planeaban presionar a Victoria para que llegara a un acuerdo rápido, quedarse con la casa, venderla y usar las ganancias para pagar sus deudas.
Victoria reunió todos los recibos, mensajes, grabaciones y vídeos.
Entonces esperó.
La oportunidad perfecta surgió durante la celebración del cumpleaños de Linda.
La casa estaba llena de familiares.
Sobre la mesa había un pastel con las siguientes palabras:
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