Rico y envolvente, el aceite de coco es apreciado por su textura nutritiva. Ayuda a calmar la piel seca y a reducir la tirantez después de los tratamientos faciales. Combinado con un ingrediente exfoliante, suaviza la aplicación y la hace más agradable.
Una receta dulce para probar en casa.

En primer lugar, realiza siempre una prueba en una pequeña zona (la parte interna del codo o detrás de la oreja) 24 horas antes de la aplicación , para comprobar la tolerancia de tu piel.
Ingredientes :
- 2 cucharaditas de aceite de coco
- 1 cucharadita de bicarbonato de sodio (para piel sensible)
Para un efecto exfoliante más pronunciado, algunos utilizan partes iguales, pero solo en ocasiones muy puntuales.
Preparación :
Mezcla los ingredientes hasta obtener una pasta homogénea, sin grumos visibles.
Solicitud :
- Sobre la piel limpia y ligeramente húmeda, aplicar masajeando suavemente con pequeños movimientos circulares, sin frotar.
- Dejar actuar durante un máximo de 5 a 10 minutos y luego enjuagar bien con agua tibia.
- Para terminar, añade un chorrito de agua fría para una sensación refrescante y, a continuación, aplica tu crema habitual.
¿Con qué frecuencia debe utilizarse?
Este tipo de mascarilla no debería convertirse en un hábito semanal. Una vez cada dos o tres semanas es más que suficiente. La exfoliación excesiva puede debilitar la barrera cutánea y tener el efecto contrario al deseado.