23:47.
Entonces-
Un sonido.
La puerta.
Abriéndose lentamente.
Se me cortó la respiración.
Richard entró, tal como lo había prometido.
Sostenía la pastilla entre los dedos.
“Tienes que tomar esto”, dijo.
Se me hizo un nudo en la garganta.
—¿Qué hace? —pregunté.
“Garantiza que se respete el acuerdo.”
“Esa no es una respuesta.”
“Es el único que conseguirás.”
Dudé.
Solo por un segundo.
Entonces pensé en mi padre.
Y lo tomé.
El efecto fue inmediato.
Una fuerte ola me arrastra hacia abajo.
Sentía las extremidades distantes, como si ya no me pertenecieran.
Lo último que vi antes de que todo se oscureciera…
¿Me estaba mirando?
No con hambre.
No con crueldad.
Pero había algo que no podía entender.
7. El patrón
Llegó la mañana como si nada hubiera pasado.
Sin dolor. Sin recuerdos.
Solo… vacío.
Al principio, me dije a mí mismo que solo era un somnífero.
Pero la sensación persistió.
Un hueco.
Una pieza faltante.
Noche tras noche, continuaba.
La pastilla.
La oscuridad.
El vacío que queda después.
Y poco a poco… el miedo comenzó a crecer.
Porque no era lo que yo *recordaba*.
Fue lo que no hice.
8. La decisión
A la tercera semana, ya no pude ignorarlo.
Algo andaba mal.
Completamente equivocado.
Richard se mantuvo distante durante el día.
Educado. Controlado.
Nunca cruzar la línea.
Lo cual, de alguna manera, lo empeoró.
Porque si no pasaba nada…
Entonces, ¿por qué se sentía que algo lo era?
Empecé a fijarme en pequeñas cosas.
Mi ropa es ligeramente diferente por la mañana.
Una leve molestia en las muñecas una vez.
Un vaso de agua en la mesita de noche que no recordaba haber servido.
Pequeños detalles.
Pero ya basta.
La incertidumbre se volvió insoportable.
Así que tomé una decisión.
Pedí una pequeña cámara oculta.
Lo hice entregar en un punto de recogida en la ciudad.
Lo mantuve oculto hasta el momento oportuno.
Me temblaban las manos mientras lo colocaba frente a la cama.
Apenas visible.
Ángulo perfecto.
Prueba.
O la verdad.
—
Esa noche, todo transcurrió igual.
La puerta.
La pastilla.
La oscuridad.
9. La grabación
A la mañana siguiente, cerré la puerta con llave.
Cerré las cortinas.
Y me senté en el borde de la cama con el dispositivo en las manos.
Por un momento, no pude darle al botón de reproducir.
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