Receta paso a paso
Ingredientes
- 1 yema de huevo
- 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
- (Opcional) 1 cucharadita de miel para mayor hidratación
Preparación
Paso 1: Separar la yema
Rompe el huevo y separa la yema de la clara. Quédate solo con la yema en un recipiente limpio.
Paso 2: Mezclar los ingredientes
Agrega la cucharadita de bicarbonato de sodio a la yema.
Si decides usar miel, agrégala en este momento.
Paso 3: Batir la mezcla
Con un tenedor o cuchara, mezcla bien hasta obtener una pasta homogénea, sin grumos.
La textura debe ser cremosa, fácil de aplicar sobre la piel.
Cómo aplicarlo correctamente
Paso 1: Limpieza previa
Lava tu rostro con agua tibia y un jabón suave. Esto ayuda a abrir los poros y mejorar la absorción.
Paso 2: Aplicación
Aplica la mezcla en el rostro limpio, evitando:
- Contorno de ojos
- Labios
- Zonas irritadas o con heridas
Puedes hacerlo con los dedos o con una brocha.
Paso 3: Masaje suave
Realiza movimientos circulares suaves durante 1 a 2 minutos. Esto activa el efecto exfoliante del bicarbonato.
No presiones demasiado para evitar irritaciones.
Paso 4: Tiempo de reposo
Deja actuar la mascarilla entre 10 y 15 minutos.
Durante este tiempo sentirás una ligera tensión en la piel, lo cual es normal.
Paso 5: Enjuague
Retira con abundante agua tibia y termina con agua fría para cerrar los poros.
Paso 6: Hidratación
Aplica una crema hidratante o aceite natural (como aceite de coco o almendra).
Frecuencia de uso
- Piel grasa: 1 a 2 veces por semana
- Piel mixta: 1 vez por semana
- Piel seca o sensible: cada 10 a 15 días (o evitar si hay irritación)
Beneficios de este remedio natural
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